Descripción de la situación
Matagalpa es una ciudad de unos 200.000 habitantes, situada en el altiplano central de Nicaragua. Allí, la búsqueda de curación de un familiar que sufre psicosis, supone un largo camino visitando distintos cuidadores de salud con la esperanza de encontrar un remedio para sus familiares. Las familias gastan el poco dinero que tienen en naturistas, curanderos y espiritualistas con la intención de mejorar la afección misteriosa que sufre su prójimo. Algunas personas consiguen ser atendidos por uno de los dos psiquiatras que hay en la ciudad. Este primer médico trabaja tan solo una media hora en una policlínica pública, atendiendo a aquellas personas que no pueden pagar una clínica privada. Pero ese breve espacio de tiempo tan solo le permite tomar nota del nombre y edad del paciente, y prescribir medicamentos. Ni hace expedientes, ni esquemas para reducir paulatinamente el uso de medicinas. En la policlínica solo hay anti-psicóticos clásicos que, con receta, se distribuyen gratuitamente por medio del ministerio de salud. En cuanto la policlínica se queda sin medicinas, la gente tiene que comprarlas en las farmacias. Las personas con psicosis grave son remitidas al “único” hospital mental que hay; el cual está situado en la capital (Managua) y el transporte hasta allí corre a cargo de los propios enfermos y familiares.
Desde 2007, Matagalpa cuenta con un segundo psiquiatra. Por las mañanas este se encuentra en el hospital de la ciudad y al contrario del otro, ella sí trabaja con expedientes. Hay que hacer una cita para ser atendido. Cuatro horas de espera antes de ser atendido no es una excepción. No se puede hablar de cooperacion entre los dos psiquiatras.
Por lo normal no cambia mucho la situación para las familias después de visitar a uno de los dos psiquiatras.Estos todavía no entienden lo que esta pasando con su familiar y siguen intentando esconder esta extraña enfermedad. Además, en muchos casos, los enfermos se niegan a tomar las medicinas, o paran de tomarlas después de sufrir los efectos secundarios. También ocurre que los pacientes y sus familiares no entienden que hay que seguir el tratamiento incluso después de que los efectos psicoticos hayan desaparecido, o que interrumpen el tratamiento por falta de medios económicos. Por último, hay casos en los que la gente deja el tratamiento debido a su religión. Solo Dios puede curar. Intentar curar con medicinas está visto como pecado, ya que va encontra de la voluntad de Dios.
En octubre del 2005, se creo un grupo para ayudar a los familiares de las personas que sufren trastorno psicótico. Su filosofía era muy simple: si la situación de la gente que vive alrededor de una persona que sufre trastorno psicótico mejora, mejorará también el/la enfermo/a. El grupo fue fundado por una enfermera especializada en psiquiatría, quien en el año 2004 realizó una investigación antropológica sobre las familias pobres que tenían un familiar psicótico. La organización holandesa 'Stedenband Tilburg-Matagalpa' buscó la manera de poder financiar el proyecto y la organización CMV (Comité Mano Vuelta) les apoyó logísticamente.
El grupo tuvo éxito: al poco tiempo acudieron numerosos familiares a las reuniones organizadas. Por primera vez, los familiares compartieron sus experiencias con otros familiares y aprendieron a saber cómo manejar, de manera diferente, la situación con su familiar enfermo.
Mientras tanto, los miembros del grupo se encuentran con la responsabilidad de mantener la existencia del mismo. Una madre de un hijo que sufre de esquizofrenia, coordina el programa de actividades del grupo juntos con algunos voluntarios, una psicologa realiza visitas domiciliares juntos con estudiantes que de la Universidad Matagalpina, y desde hace enero 2008 existe una Junta Directiva. El proyecto marcha bien, pero falta una cosa muy importante: el conocimiento práctico con respecto a trastornos psicóticos y cómo tratar a personas psicóticas.